Presentación de PANDEMIA Z Supervivientes de Poldark Mego

Por Giulio Guzmán

El tema de los muertos vivientes nace tal vez inadvertidamente, de diferentes aspectos de nuestra relación con el mundo: La manera en que percibimos el cuerpo humano, el hecho de la muerte, el origen de la conciencia. Antes de comentar la obra de Poldark, veamos las historias fantásticas y las diferentes reflexiones que nos ofrece esa inquietud que es muy antigua.

En Apotegmas de los Padres del desierto se refieren muchas historias sobre muertos vivos en un ambiente que desconcierta al lector. Hay un muerto que regresa a la vida para confesar donde está el dinero que escondió cuando vivía, un abad que responde sorpresivamente confesando su condición de no-muerto, una cabeza que habla en medio del desierto y otras iguales o más increíbles.

Calmet en su Tratado sobre los vampiros nos cuenta sobre una historia de Orígenes, el escritor cristiano del siglo III: “Aristeas, que era de una de las mejores familias de Proconeso, habiendo un día entrado en la tienda de un batanero, murió allí súbitamente. El batanero, luego de haber bien cerrado la puerta, corrió rápidamente a advertir a los padres del muerto; pero, como la noticia se había expandido en seguida por toda la ciudad, un hombre de Cícico, aseguró que esto no podía ser, porque él se había encontrado con Aristeas en el camino de Cícico y había hablado con él, lo que sostuvo firmemente delante de todo el pueblo de Proconeso. En esto llegan los padres a casa del batanero con todo lo necesario para llevarse el cuerpo; pero, habiendo entrado en la casa, no encuentran por ningún lado a Aristeas ni muerto ni vivo. Siete años después fue visto de nuevo en Proconeso, y allí hizo los versos que llaman arimaspeos, y desapareció después por segunda vez. Es lo que se cuenta en esas ciudades”

Están además los testimonios reales sobre muertos que aparentemente regresan a la vida. Von Hentig en El Hombre necrotropo nos comenta que no se puede confiar ni en la muerte. El médico francés Ambrose Pare en el siglo XVI decía que repetidas veces había descubierto al principio de una autopsia que el aparentemente muerto vivía todavía.

Nos cuenta Von Hentig en el mismo libro, que Margaret Dickson, quien fue condenada por infanticidio, fue ahorcada en 1724 y en el camino al cementerio fue resucitada por los movimiento de la carreta, viviendo muchos años más después de ese extraño suceso.

En el Tratado sobre los vampiros el autor se pregunta sobre la causa de estos supuestos hechos, sobre los reviniente o seres que han vuelto a la vida: “¿Cómo se hace esta resurrección? ¿Se hace por las fuerzas del reviniente, por el retorno de su alma a su cuerpo? ¿Es un ángel o un demonio el que lo reanima? ¿Es por orden o permiso de Dios que resucita?”. ¿Cómo es que podría originarse la condición de zombi? ¿Qué factores deben estar o excluirse para ello?  Asunto  que nos remite al estudio de la conciencia y su concepción. En un mundo de zombis, no existiría la conciencia, vacío que indicaría su dependencia a un factor no material, entonces para volver conscientes a los muertos vivos solo se necesitaría añadir algo no material, que podría ser el qualia, apoyando asi al epifenomenalismo.

Ahora, ¿por qué causa terror la figura del muerto viviente? Creo que en lo profundo está el hecho de mirarnos a nosotros mismos como maquinas biológicas, posiblemente los espasmos nos hacen ver inconscientemente a una máquina descompuesta . Es lo antinatural, el horror corporal o el horror biológico donde se contiene la zombificación con sus movimientos antinaturales del cuerpo y que se vincula al efecto del valle inquietante. Los cadáveres vueltos a la vida con sus anomalías parecidas a las de una maquina humanoide, causan la misma repulsión. Hay una negación esencial de concebirnos simples y frágiles máquinas.

La historia de Pandemia Z transcurre uniendo progresivamente varias historias que en algún punto se relacionaran. Es un esquema bien planteado donde tenemos la angustia de la huida por la sobrevivencia, los esfuerzos de cada personaje, cada uno con sus visiones de la vida y sus problemas. Su infiernos propios que asomaran en algún momento, entre la pesadilla que están viviendo. No solo el presente resulta abrumador sino el pasado también. Casi se vería esa situación como una salida mediante el privilegio de morir. Según esto en el libro leemos: “¿Por qué solo ella tenía que pasarlo mal en la eternidad? el destino se empecinaba en castigarla, ahora con una existencia sempiterna. Si ella no tenía el privilegio de morir, nadie tendría el privilegio de vivir!”. Hume decía en sus Ensayos morales: “solo la prudencia y el coraje son los que animan al hombre a terminar con su existencia cuando esta se transforma en una pesada carga”. Se ha reflexionado muchas veces sobre la esperanza de la muerte en las experiencias más extremas al mitigar la desesperación. Pero nuestra cultura no ha normalizado la salida de una vida dolorosa mediante la autoeliminación.  Una concepción de la muerte por esa vía la expresó Séneca en sus Cartas filosóficas a Lucilio: “…la muerte: ésta goza también de mala reputación. Ninguno de aquellos que la acusan la ha experimentado: mientras tanto es una temeridad condenar lo que se desconoce. Por el contrario, tú sabes cuán provechosa es a muchos, a cuántos libra de la tortura, de la pobreza, de las quejas, de los suplicios, del hastío. No estamos en poder de nadie, mientras que la muerte está en nuestro poder”

La realidad terrible a la que se enfrentan los personajes de Pandemia Z les presenta un límite que separa el pasado cuando se podía jugar con la idea de la muerte mientras se estaba seguro pero en ese presente ya no es entretenido. El ser humano tarde o temprano es forzado a enfrentar la realidad extrema que parece que nunca lo tocará.  De esa forma uno de los personajes de la novela dirá: “Creía que la muerte era algo divertido como en los videojuegos o las películas, sin embargo, estar frente al desvanecimiento de la vida era traumático, triste, agónico. Joel detestaba esa realidad”

La novela además nos señala la causa de la pandemia de forma que constituye un mecanismo evolutivo cuando hablan de que “es la hoz que siega a los débiles, dejando el mundo para los más adaptados”. Nos hace reflexionar sobre esa ficticia influencia sobre la especie. Lo que constituye un buen experimento imaginativo.

Pandemia Z llevará al lector por un ataque zombi desarrollado en Lima y que le incorpora familiaridad al relato y nos invita también a imaginarla cada vez que pasemos por sus calles como un escenario de terror que es inevitablemente atrayente.

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