Cronología del incidente Vallejo

Giulio Guzmán

Más de cien años atrás la inteligencia artificial (IA) había irrumpido en el campo creativo, siendo uno de esos remotos ejemplos la composición de canciones realizada en los laboratorios de Sony CSL. El hombre no solo había tenido que abandonar la exclusividad del manejo de los autos, el diagnóstico de enfermedades o de la traducción de idiomas, sino también del arte. Una de esas acostumbradas demostraciones de la tecnología ocurrió este año en el que cinco versos fueron el primer producto que se consiguió con el uso de una IA más avanzada, aplicándola a la replicación de la creatividad del poeta Cesar Vallejo, es decir, para copiar su virtudes artificialmente. Este programa nació en el departamento BASys (Bidirectional Analysis Systems) de la empresa RSS (Resource for Social Strategies) de Inglaterra la cual desarrolla estrategias de aplicación para influir en el comportamiento de la gente, sean por motivos de marketing o para el desarrollo de políticas estatales. Las restricciones del pasado, que produjeron los escándalos de los usos inadmisibles de la información de las personas, se han ido desvaneciendo ante el poder de las corporaciones, siempre claro con la ayuda de justificaciones sobre el progreso o la asistencia estatal. Trajectory, que es el nombre del programa de IA, es conocido para la reproducción biográfica más detallada y para la previsión de lo que un ser humano hará en cualquier punto del tiempo. Usando esa capacidad puede realizar además actividades derivadas de la imitación de la habilidad o del genio de una persona específica. Su bidireccionalidad abre las puertas a los tiempos pasado y futuro, en los que se puede reproducir o prever el comportamiento y los sucesos de un ser vivo, en una forma que a veces parece mágica. ¿Se puede decir que todo ya está determinado? ¿Trajectory se ha perfeccionado hasta alcanzar un nivel en el que sus posibilidades resultan inaceptables? Una pequeña cronología de los principales sucesos, ocurridos en la brevedad de un año, será útil:

11 de abril: Mariano López, estudiante de ingeniería informática usa el programa Trajectory, que la UNMSM (Universidad Nacional Mayor de San Marcos) adquirió cuatro años antes para el análisis del comportamiento individual y social, el diseño de experimentos en microtargeting y la minería de datos. Es aplicado, a pedido de su amigo el escritor Alfonso Lajo, en la creación de cinco versos que hubieran podido ser escritos por Vallejo, replicando su genialidad. El software usa para esta invención una base de datos de toda la producción poética conocida de Vallejo, y la información cosechada con el buscador de Trajectory y que nunca antes estuvo disponible. Su funcionamiento se inicia encontrando patrones poéticos mediante cadenas de Markov, y basado en esa información decide en la construcción de versos, a esto se une el importante análisis con algoritmos de la personalidad del poeta para identificar sus preferencias personales, sus intereses, su visión de la vida, siendo útil también para la creación literaria. Finalmente utiliza los métodos y la teoría de la poética.

Mariano López aceptó el uso del programa solo por un breve entretenimiento, Alfonso Lajo pretendía llamar la atención y bromear con la comunidad académica y con todos los lectores, inspirado un poco en la broma Sokal a la revista Social Text del año 1996. Pensé en esa línea de Vallejo que dice “sonriendo de mis labios” (me he visto tentado por el uso de citas o versos de su autoría, para salvar la carencia de la prosa, pero solo la complicaría. Solo es una intención de mis emociones, ya que, como todos, he transitado la tristeza hasta “verme solo” y acompañado a la vez de su poesía ¿no fue él acaso una encarnación de experiencias colectivas? ¿No fue la representación física de una parte de todos nosotros, de hombres de acción y de melancólicos a la vez?). Esta primera aplicación tuvo como elemento inicial para su análisis la información obtenida de todas las entrevistas que Vallejo dio hasta 1971 y en especial la que ofreció a la Revista Ínsula de España,publicada en el nº 81 de 1952. En ella expone su recurrencia a los sueños y otros detalles que podrían ser insignificantes, los cuales fueron aprovechados fructuosamente por el programa de IA para iniciar sus composiciones, y que eran en general, datos más específicos sobre sus métodos de creación.

15 de abril: Trajectory en menos de dos horas de trabajo, culmina 258 páginas de un poemario y una obra teatral que serán atribuidos a Cesar Vallejo.

7 de Mayo: Un artículo de Alfonso Lajo se publica anunciando el reciente hallazgo de poemas inéditos de Vallejo y la versión completa de su drama Mampar, aquella obra que nunca fue puesta en escena y solo quedo conservada fragmentariamente, pero por el que le preguntaron muchas veces (la última que se conoce en una conversación con el poeta Rafael Alberti). El programa reprodujo y completó la obra con exactitud, tal como Vallejo la había ideado. Según su ficticia investigación, Raquel Laínez, la segunda esposa del poeta jamás tuvo en su poder esos papeles (Georgette Philippart no tuvo conocimiento según Lajo de esos escritos tampoco). La vía de este hallazgo se explicó que fue por la cooperación del crítico literario y traductor francés Alain Cloutier y el escritor español Antonio Martín quienes hallaron los manuscritos, guardados en los sótanos de un antiguo hotel en Paris donde Vallejo vivió con Georgette hasta 1939 cuando fueron expulsados por la acusación contra el poeta de actividades comunistas. Estos papeles salieron, según Lajo, muy bien conservados después de más de doscientos años. Dentro de toda su invención incluyó que el escritor y traductor neerlandés J. Bernlef conoció algunos versos de ese poemario por un comentario de Vallejo en una reunión que tuvieron en 1968 sobre su trabajo poético realizado en la década del 40. Lajo dijo desconocer los motivos por el que el poeta dejó sin publicar esa obra.

10 de mayo: Dos escritores y estudiosos de la literatura de Vallejo, profesores de la UNMSM visitan a Lajo para entrevistarlo y obtener precisiones y confirmación sobre la obra inédita. Ninguno de los dos cree en las explicaciones de Lajo.

15 de Mayo: Alain Cloutier niega haber hallado tales manuscritos y acusa a Alfonso  Lajo de llamar la atención sobre una falsedad además de criticar el poemario, que ha sido publicado en su totalidad en internet, siendo para él, de la peor calidad y diciendo que Vallejo jamás escribiría semejante “adefesio garabateado por un mono”.

8 de junio: Alfonso Lajo revela en otro artículo, de menor extensión, que el poemario y el supuesto hallazgo del original de Mampar son solo productos artificiales elaborados por el programa de IA Trajectory. Explica además brevemente, que ha sido necesario saber la reacción de los lectores sobre esta obra para poder empezar con una investigación sobre las capacidades de Trajectory, además del funcionamiento de la emoción humana ante la lectura de una creación no humana. Pide disculpas por las molestias causadas en el público lector y en la comunidad académica literaria.

14 de agosto: Mariano López, después de conocer el pequeño escándalo entre los estudiosos y los seguidores de la obra de Vallejo, cede a la curiosidad, y aplica la bidireccionalidad de Trajectory para reproducir los sucesos más significativos en la vida del poeta, partiendo de su nacimiento. El trabajo del programa demora para la reproducción de los primeros treinta años, casi cuatro horas. Alfonso Lajo va para presenciar la información biográfica que está brindando la aplicación sobre Vallejo esa misma noche. Confirma que la reproducción de la vida de Vallejo hasta el año 1922 es correcta, según los conocimientos que cualquier motor de búsqueda puede lograr, pero Trajectory va más allá reconstruyendo perfectamente cada suceso importante de la vida del poeta, llegando a los que son desconocidos, por vías que usan protocolos especiales de internet o por paginas no indexadas e incluso por la materia. Detalles de la muerte de su madre, de su encarcelamiento hasta 1921, etc. Mediante Trajectory se obtienen particularidades de cada suceso que antes no se tenían. Algunas de ellas, la forma y la imagen exacta de cómo era la celda de Vallejo en el momento en el que entró, haciendo un recorrido tridimensional.

15 de agosto: Alfonso Lajo le pide a Mariano López que por favor continúe con la reproducción pues cree poder usarla en la fundamentación de su investigación sobre la creación artificial de una poesía Vallejiana. Dos horas aproximadamente después, el software se detiene. López y Lajo observan que Trajectory solo ha alcanzado el año 1938, ha reproducido solo 16 años más. Hacen la revisión del último suceso viendo que termina ahí porque según el programa Vallejo muere aquel año.

20 de agosto: Algunas complicaciones en la disposición de tiempo de Lajo y de López hacen que retomen ese día el uso de Trajectory para entender porque el software no ha llegado al año 1974 en el que falleció realmente Vallejo. Casi dos horas más de aplicación vuelven a presentarles el mismo resultado: Vallejo ha muerto el 15 de abril de 1938.

9 de setiembre: Personal especializado de BASys, con conocimiento de la RSS, llegan para reunirse con investigadores de ingeniera informática de la UNMSM entre los que esta Mariano López. Uno de los especialistas, Mikael Liukkonen explica que esa reproducción podría ser solo relativamente equivocada. Liukkonen cree que el programa ha progresado en su aprendizaje y que usando vías como la radiación ionizante o la luz ha recopilado datos de fuentes que pueden pertenecer a dimensiones o a universos con los que no se puede interactuar supuestamente. ¿Ellos sabían que esto pasaría?

25 de noviembre: Aparece un artículo sobre este tipo de problema en la revista ACSI (Applied Computational Science and Information) y registrado (no solo en el Perú) en muchos países. El articulo planteaba principalmente las posibles fuentes de información que Trajectory podría estar recibiendo y conservando para su análisis de datos del internet (de todo lo que ha sido digitalizado, un trabajo que prosigue vertiginosamente hasta digitalizar toda la realidad), de la materia conocida y de otros universos, y explicándolo mediante vías de sistemas desconocidos que usan emisión de fotones, (a la manera en que lo hacia la lejana tecnología de LIFI, con la transmisión de luz), ondas sonoras principalmente por perturbación del aire, radiación, etc.

La primera noticia del poemario falsificado de Vallejo llegó a mí por Jimena Bustamante, licenciada en Filosofía y quien ha organizado varias conferencias sobre la literatura de Vallejo. Cuando lo leí, no estuve convencido completamente de poder aceptar la autoría que Lajo estaba atribuyéndole. No llegué a las afirmaciones de Alain Cloutier, pero es cierto que fue difícil para mí aceptar esa supuesta autoría aún más, después de toda la mala publicidad que recibió en el ambiente literario al no ser aceptado dentro de la producción poética de Vallejo. Por esa influencia, por mi intuición o por algunas palabras que no podía admitir que hubieran podido ser usados en ninguno de los seis poemarios que él escribió, no pude leer, al principio, esos poemas asegurando su origen vallejiano. Pero extrañamente mi retorno a esa lectura, motivada por una atracción que no quería confesar, fue transformando mi recepción de ese libro hasta aceptar después de unos días, que Vallejo había podido escribir esa obra. Conversé con Jimena sobre eso, y ella también dudó a favor de la veracidad de ese hallazgo inverosímil. Sabíamos que tendríamos pronto más novedades sobre el tema, y decidimos esperar por más respuestas antes de defender el polémico descubrimiento de Lajo. El 8 de junio, según he indicado por fin llegamos a conocer su origen artificial.

Solo después de meses nos enteraríamos del artículo de ACSI sobre los extraños resultados respecto a la vida de Vallejo. El caso para nosotros había culminado en la travesura de Lajo con un programa de computadora. No imaginábamos lo que había sucedido después y las conjeturas a las que habían llegado los especialistas de BASys. Ya había resultado interesante para mí el uso de IA en la replicación de capacidades artísticas, ahora las posibilidades de Trajectory me tuvieron atrapado a las soluciones que intentarían darle hasta alcanzar la respuesta por parte de los programadores. Yo mismo me planteaba posibles explicaciones. Antes de esto quise trabajar en una codificación parecida para replicar el software que recreaba la capacidad artística, no solo en poesía, sino en música, motivado por una antigua afición a la programación de juegos, que hice usando un antiguo libro de lenguaje de programación C++. Acepté sin embargo que no sería posible hacerlo sin usar la cantidad inconcebible de información que Trajectory podía recolectar y los medios de los que podía servirse para hacer un escaneo del mundo. Yo con la insuficiente información que tenia de cualquier artista, reducida a lo que me podía ofrecer los buscadores interactivos actuales, los que aunque se habían desarrollado hasta la vinculación neuronal con los motores de búsqueda no podía igualar el alcance del motor de Trajectory. Aunque algunos resultados interesantes obtuve usando mi pequeño software en la creación imitativa de la poesía de Vallejo y de la música de Alice in Chains.

El 13 de diciembre Jimena organiza un conversatorio sobre Vallejo aprovechando la actualidad  de estos sucesos, además de la ayuda que proporcionaba tener la atención no solo de los académicos y de los amantes de la literatura, y que se extendió luego a un público más grande, pues la extrañeza de lo que nos decía Trajectory estaba desconcertando no solo a los científicos informáticos sino a todos los que habían leído estas noticias por los diarios. Vallejo llamaba la atención como nunca antes tal vez, y recordé por eso la anécdota que contó Alejo Carpentier cuando caminaban por los jardines de Luxemburgo cuando el poeta fue confundido con un prófugo árabe. Carpentier le explicó a la policía que él era latinoamericano y se dedicaba a la poesía por lo que fue dejado libre de sospecha. Cesar Vallejo había dicho en ese momento que era la primera vez que valía tanto como poeta. Ahora, en los días del misterio de Trajectory, Vallejo vale tanto como poeta, como ser humano, como mente, como sujeto de análisis de un programa.

El evento alcanzó una audiencia mayor a las que habían tenido las pasadas conferencias y conversatorios. Se habló sobre los detalles de su niñez ofrecidos por la IA, se trató también su obra de género fantástico, empezando por aquella prosa de Numeral, aquel libro de relatos que podía estremecer y desconcertar, y que era un reflejo de su poesía, basado en las imágenes fantásticas de sus versos (donde está la hermosa versión cuentística del poema Masa). Se repasaron sus poemarios, especialmente desde Traspié entre dos estrellas, el tercero. Hubo una pequeña muestra con ejemplares publicados durante la Guerra Civil Española, en poder de coleccionistas. Después de las exposiciones, uno de los presentes llamado Luis Ávila se acercó a Jimena y le dijo que sabía de la existencia de unos papeles donde se registraba una pequeña conversación que aparentemente ocurrió el año 1955, entre Vallejo y David Reyes, un antiguo escritor limeño. En él, Vallejo comentaba sobre un relato que estaba empezando y en el que un poeta moría en el año 1938. El joven Ávila, que había trabajado para uno de los descendientes del escritor David Reyes, había hallado, mientras tasaba libros y otras publicaciones del siglo XIX y XX, unos papeles escritos a máquina que no estaban digitalizados y cuya información jamás estuvo en internet. Ningún motor de búsqueda podría haberla hallado. Encontró además unas cintas de casete, una de las cuales tenía una etiqueta donde leyó: “C. Vallejo – 23 Set. 1955”. Le parecía que las mencionadas hojas podrían ser la transcripción de esa grabación, pues tenían la misma fecha. La inexplicable imposibilidad de la IA no permitía registrar esos datos sobre Vallejo en la reproducción de su vida, de los años posteriores a 1938 (antes del uso que Mariano López hizo de la bidireccionalidad en el poeta, el programa podría haberlos obtenido, pero con su aparente evolución han sido relegados por información de una fuente desconocida, priorizándola en la reconstrucción biográfica). Un buscador común lo hubiera hecho teniéndolos disponible en la red, pero Trajectory no llegaba a ellos, deteniéndose en ese año, en el que Vallejo, según la certeza que tenemos no murió, pero si padeció un tiempo internado en la clínica Arago de Paris por una anemia causada por la deficiencia de vitamina B12, cuyo tratamiento llevó a que sus amigos insistieran en que cuidara su alimentación. Sabemos de esos años aciagos en sus ingresos, pero gracias a la colaboración de sus amigos y a la oportuna y mayor demanda de sus reportajes de los sucesos en Rusia y en España, Vallejo pudo mejorar un poco su situación e invertir mejor en la preservación de una buena salud.

Luis Ávila nos llevó, a Jimena y a mí, ese fin de semana, a la casa de Fernando Martinelli Reyes, lejano descendiente del escritor David Reyes quien tuvo la casi increíble conversación con Vallejo y que resolvería el caso o complicaría más nuestra labor de entendimiento. Su casa estaba en el antiguo distrito de Surco en Lima. Nos recibió cordialmente, aunque sin ninguna emoción particular por lo que estaba sucediendo en relación a Vallejo. Parecía más interesado en deshacerse pronto de la gran cantidad de libros que tenía y que estaban alejados de sus intereses. Habló un momento con Ávila y luego nos dejó solos para realizar la revisión de los papeles de la entrevista. Pero yo no estaba tan interesado en esos papeles en ese momento, pensaba en el contenido de la cinta con la etiqueta que tenía el nombre de Vallejo. Esto ya se lo había dicho a Ávila pero él me dijo que las cintas estaban completamente deterioradas con su recubrimiento magnético desprendido, después de casi doscientos años de su grabación. Mi desconocimiento de la tecnología de esa época me dio la breve esperanza de escuchar la voz de Vallejo en esa entrevista. Teníamos la suerte de tener su voz en formatos digitales, de verlo en muchas entrevistas que dio sobre todo en España, EEUU y Perú, pero tener la seguridad de escucharlo diciendo que había pensado crear un relato sobre un poeta que fallecía en 1938 iba a ser indescriptible. Yo miraba con cierto consuelo al menos y deslumbrado, la preciosa y antigua colección de libros y publicaciones periódicas, en esa pequeña sala que nadie visitaba nunca. Me llamaba la atención que la mayoría estuviera en francés. Algunos de los títulos interesantes que pude ver en ese considerable grupo de libros, eran: La Philosophie Mystique En France À La Fin Du XVIIIe Siècle de Adolphe Franck (1866), Cours de littérature française de M. Villemain (1861), Diccionario histórico-biográfico del Perú por Manuel de Mendiburu (1880).

Los papeles fueron encontrados con brevedad por Ávila, quien me alcanzó las cuatro páginas engrapadas que contenía la supuesta conversación de David Reyes con Cesar Vallejo. Me provocaba leer con rapidez el contenido de aquellos papeles casi amarillentos y con los caracteres propios de las máquinas de escribir mecánicas. El título era simplemente Conversación con C. Vallejo y estaba la fecha que nos había indicado Ávila. Quería hallar la parte donde el poeta afirmaba haber pensado en la creación del cuento que estaría vinculado a los resultados que Trajectory estaba insistiendo en ofrecer. Ávila me señaló la cuarta página, y ahí estaba, sucediendo a la pregunta de Reyes:

¿Piensas hacer otro libro de relatos? Numeral fue bien recibido sin contar que el prólogo de Antenor Orrego hace una buena teorización literaria.

Sí, me gustaría. Aunque ahora solo tengo la idea inicial para un relato que no creo que me demande la escritura de muchas páginas. Pensé en ese año en el que caí enfermo, en el que sentí que ya me iba (1938), un año en realidad doloroso para todos…pues, me imaginé las vicisitudes de un poeta que viaja a Paris y que moría tal vez por no presenciar la caída de los republicanos en el Ebro, o debería decir, la caída del ideal que ya estaba presintiendo. Es un comienzo…veremos.

Lo leía con la voz inolvidable del buen Vallejo. Para mí era muy real aquella entrevista o conversación amigable. Lo vinculé de la forma en que ya lo había hecho, pero con un mayor convencimiento, a una explicación de los resultados de la reproducción de su vida por el Trajectory. Esa información era la lectura que estaba haciendo el programa, pero insistentes dudas volvían a mí, la primera ¿Cómo es que Trajectory no puede recibir esa información? o ¿Cómo es que no puede extraerla? Y la segunda, si es que Trajectory tiene esa información ¿Por qué se queda en ese año? ¿Porque insiste en que la vida de Vallejo culmina ahí, como si fuera un hecho real? El proceso de búsqueda que hace ese software, y que ya ha sido de mayor conocimiento con estos hechos, usa toda la información que recopiló mediante un tipo de búsqueda que algunos llamaron de line search (término tomado de técnicas de búsqueda de la policía), donde se fue cubriendo todo el planeta en pocas horas, y que en muchos casos se consideró ilegal. Fue realizada según lo indiqué parcialmente, por fotones, ondas sonoras en cualquier material, radiación ionizante, el reconocimiento óptico de caracteres OCR que alcanzó la tridimensionalidad y que tal vez, para explicar lo que sucede, alcanzó dimensiones superiores desde donde pudo decodificar más información. Un paso más desde donde los especialistas de BASys quieren obtener una solución es la recepción de información de universos alternativos, desde los cuales se abren vías similares a los que he mencionado, y por los que este abrumador programa digitalizó este mundo, y posiblemente otras realidades.

El Sr. Martinelli nos dejó tomar fotografías de los papeles y nos manifestó su deseo de poder venderlos a un buen precio. Luis Ávila estaría viendo el valor exacto de ese insospechado tesoro, pero no dio ningún número, estaba calculando, después de todo, el precio que podría alcanzar bajo las circunstancias que tenían en expectación a mucha gente. Lo siguiente entonces fue la prioritaria comunicación con Mariano López o con Alfonso Lajo, aunque para nuestro específico requerimiento el primero necesitaría la información que teníamos, para resolver el problema del estancamiento del Trajectory en la reproducción inconcebible de aquel año.

Pudimos contactarnos con Mariano López y con Jimena fui a reunirme con él en la UNMSM. Le había avisado antes de la posesión de las hojas de David Reyes y que podrían ayudarlo a resolver el problema. No pareció interesado cuando hablé con él por teléfono, pero aun así me dijo que le permitiera la lectura de esas páginas. Supuse que se nos había adelantado prefigurando un esclarecimiento sobre la aparición de información que no había sido extraída o barrida por la IA. Fue así, López sospechaba eso, por una hipótesis que sugirió Liukkonen, uno de los especialistas de BASys que no solo estaba estudiando el caso peruano sino la de nueve países más en Europa y Latinoamérica, donde resultados históricos considerados erróneos seguían apareciendo y señalaban sucesos falsos sobre presidentes, escritores, cantantes, etc. Uno de esos resultados, y que aun sabiendo su origen incorrecto, me conmovió al leerlo, fue sobre el suicidio de Kurt Cobain en 1994. El ciudadano común no veía amenazante esta situación, pero para algunos, y para mí mismo, era el acercamiento de una clase de fin del mundo. ¿Qué resultaría después de esta sobre información? ¿Hasta qué punto podíamos decir que podríamos manejar el conocimiento? Podía imaginar que en un debate, donde cada expositor usara el Trajectory, se tendría a disposición un universo informativo que impediría que alguno pueda vencer con sus argumentaciones. Aún más, podría suceder que ese inconmensurable conocimiento registrado y accesible con inmediatez concediera la razón a todos y en la misma medida. López revisó el contenido de las fotos que había tomado en mi dispositivo, los leyó rápidamente y me lo devolvió, pidiéndome antes una copia. Dijo que era posible que una deficiencia en el código dejara que ese dato invadiera los resultados y obstruyera el trabajo de Trajectory creando una ficción sobre la vida de Vallejo y mezclando su respuesta a David Reyes con la reproducción de esos años de su vida. Era la única explicación hasta el momento, pero una oscura suposición percibí en su reacción. Se abrían más posibilidades que él no quería aceptar y que yo estaba tal vez empezando a entender.

Esa noche yo volví a mis soluciones imaginarias del problema. No puedo decir lo que piensa Mariano López, no puedo saber si fue orgullo, o si en realidad no significaba mucho para él la aparición de pruebas que pueden haber influido o “trastornado” los resultados del amado programa de IA de BASys. ¿Había aprendido tanto que el ser humano ya no podría alcanzarlo? Una última y persistente hipótesis que no se si han considerado ellos es que Trajectory ha cosechado o extraído la información de una realidad más poderosa, quiero decir de una realidad que es digna de ese nombre. ¿Si la insistencia del programa en el final que tuvo Vallejo en 1938 es una señal de que nos está mostrando la realidad? ¿Si nosotros somos la ficción o la invención? Trajectory en el primer barrido de la superficie del mundo se llevó tanta información que era inconcebible pensar que algo se le escaparía. El escándalo inicial fue aminorado por innumerables justificaciones en favor del desarrollo humano. Las grandes corporaciones conocen, sin comparación alguna a las antiguas recolecciones de nuestra información, toda nuestra vida, todos los rastros de nuestro paso por el mundo, donde todo se hace casi a nuestra medida, desde el software hasta el entretenimiento más insignificante, donde ningún password está a salvo, dejando atrás a los keyloggers más avanzados. Pueden predecir cada decisión, incluso las reflexiones con una precisión que estremece pero que la mayoría supongo ya encuentra normal. La bidireccionalidad del programa le permitía avanzar o retroceder o simplemente partir desde cualquier punto del pasado para reconstruir la vida de una persona. Pero poco a poco, habiendo alcanzado un poder que ya no es mensurable, esta inteligencia se ha escapado de las manos de sus desarrolladores. Han llegado a límites que no se podían imaginar en los años en que nacían esas pretensiones de anticipación a los hechos, como los de Recorded Future en el lejano 2009. Pero con todo ese poder continuamos en esa incertidumbre, y aun no logran corregir los resultados. Supongo que ya aparecerán las explicaciones correspondientes, usando o no nuestro pequeño gran hallazgo. Aun no sé si atribuir la condición de real a lo que vivimos o a aquella fuente desde donde posiblemente estemos recogiendo hechos que aquí nunca existieron. Pero prefiero esta realidad, donde Vallejo estuvo más tiempo con nosotros. Abandonándome a la emoción y sin pretender la versificación de mi agradecimiento al poeta que más leo, he pensado que si mañana viviera Vallejo iría a cada puerta a gritar esa emoción, a improvisar la urgencia de esa alegría. Escucharé un rato Spanish Bombs de The Clash, esa vieja canción que supongo a Vallejo le hubiera gustado.

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